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viernes, 12 de marzo de 2010

Ser o no ser cool, esa es la cuestión


Como ya saben, trabajo en una agencia de publicidad y ya había escrito un poco sobre el ambiente publicitario. Es esquizofreniante, bipolar y todos los trastornos psi que se les puede ocurrir. Tengo bastantes amigos, conocidos, colegas con los que me llevo bien, o lo que sea, en el ambiente. El 10% tienen opiniones extremistas sobre el tema:
  • Amor desmedido, generalmente los nuevitos en el ambiente todavía no recibieron su cuota ácida y se encuentran deslumbrados por este mundo, cual venadito frente a las luces de un camión que lo está por atropellar
  • Odio total por todo lo que se parezca o acerque a una publicidad y lo que ello representa, el clásico “quemado” de 30 largos – 40 que anda con ganas de mudarse a Valizas a hacer artesanías (el Polonio queda descartado por los altos niveles cool-snobs que se han detectado en la última medición)
El 90% restante nos movemos de un extremo al otro, según el estado de ánimo de nuestros co-workers, clientes y obviamente nuestro estado de ánimo. O vaya a saber uno por qué.

En este ambiente es muy importante ser cool, o no. Y he aquí el problema, qué es ser cool? Cómo se es cool? Y quién marca la tendencia? A quién le importa si sos cool o no? Es realmente importante ser cool? Etc? Etc? Etc? Ni idea che! Bueno, algo, no es tán fácil. Arrancamos a estudiarlo?

La tendencia, aparentemente (nunca se sabe con estos chicos), marca que es cool odiar lo cool, les dije que es esquizofreniante? Entonces, odiar a lo cool es cool, es cool odiarse entonces? Es cool saber que sos cool pero no admitirlo o hacer que estás por fuera de lo cool porque… porque simplemente es cool. Es un loop, es cool odiar a La Ronda, es cool ir a La Ronda, es más cool ir a La Ronda y poner cara de que los que van son cualquiera, o sea, vos. Es cool no ser cool, entonces el no ser cool es cool y deja de ser “no cool” para pasar a ser cool a secas. “Solo sé que no sé nada” es lo mismo, “Solo es cool el que no lo es”.
Lo admito, me gusta ir a La Ronda, me gusta haber ido pocas veces, me gusta no ir a La Ronda y me gusta ir a sentirme por fuera de eso. Aclaro que pongo a La Ronda como ejemplo, porque es un nidito cool, se va ahí y se toman tragos cool, comida cool y se ecucha música cool. Yo voy, pido mi Juancito caminador pardito y punto, estudio el ambiente, su fauna y trato de entender esto un poco más. Siempre salgo con la misma sensación, solo sé que no sé nada.

En fin, nunca escribí tantas veces cool y creo que La Ronda me tendría que pagar por este post, o un whiscacho por lo menos. Sugerencias, amor, odio, de máses y de menoses del por y para el ambiente en los comentarios por favor, gracias.

jueves, 18 de febrero de 2010

Las abuelas, las mejores amigas de los publicistas

Me encanta que me pregunten de qué trabajo, “trabajo en una agencia de publicidad”, hay algo más cool en el mundo que esa respuesta? Si se les ocurre alguna y es realmente buena, por favor, no me la digan, romperían la burbuja rosada en la que vivo, gracias.

Me apasiona mi trabajo, la publicidad y todo lo que la rodea, el oficio, la gente, los clientes, las fiestas, etc. Ojo, odio lo mismo que amo de mi trabajo, pero eso es solo una pequeña muestra de la esquizofrenia por ambigüedad crónica (como me gusta llamarla) que sufrimos los que trabajamos en ese medio.

En fin, las abuelas y la publicidad, aunque ellas no dicen publicidad, dicen reclameN y propaganda en la mayoría de los casos, y ya renuncié a explicarle a mi abuela la diferencia entre publicidad y propaganda, es más creo que se ofende cuando lo hago. Por alguna razón las abuelas encuentran al mundo de la publicidad simplemente glamoroso, calculo que es porque relacionan a la publicidad con los que aparecen en la tele: Si nuestro spot aparece durante en la tanda de la novela de Antonio Fagundes, nuestras abuelas automáticamente, a nivel subconsciente, generan una conexión entre estas dos cosas.

La abuela promedio, sin ser despectiva, es cholula, se muere por saber lo ultimo que le pasó a Susana Giménez y toda aquella persona que aparezca en la t.v. Así que cuando me entero de que la marca X va a sacar una campaña Y con una inversión Z y mis amigos no se ven impresionados porque yo sepa los últimos chismes sobre una marca de pañales y su publicidad, recurro a mi abuela, Nana. Ella escucha atentamente todos los detalles sobre mi chusmerío publicitario y mientras se lo cuento me deleito pensando en cómo se lo va a contar a sus amigas, otras abuelas envidiosas, por no tener nietos publicistas.

Pero el hecho de que las abuelas inflen el ego del publicista (raza que, secertamente, siempre necesita de eso) no es la unica razón por la que las abuelas sean las mejores amigas de los publicistas. Ellas, también, son como una especie de termómetro del éxito. “Nene/a me encantó tu propaganda” listo, tenes un León de Cannes asegurado. Ellas no mienten, si no entienden un reclamen, lo dicen; ahí es cuando te das cuenta que tu campaña se pasó de multiloca, a menos que sea para Mtv, entonces está bien no entender una publicidad. No solo dicen si les gusta o no, o que no la entienden, dan razones! Son un focus group que te prepara la comida que te gusta y que te regala plata para tu cumpleaños.

Aah, no hay nada mejor que las abuelas, te hacen sentir bien, te ayudan con el trabajo y sobre todas las cosas, te miman. Mañana llamo a la mía y le digo que el sábado voy a comer, necesito unos consejos laborales y especialmente esas milanesas que tan ricas le quedan!